Simón Bolívar, los restos mortales del Libertador de cinco naciones deben descansar en paz se encuentren donde se encontraren.



Por: Ivette Durán Calderón *

Debemos honrar la memoria de nuestros héroes, próceres, caudillos y mártires de la mejor manera posible, una de ellas es dejándoles descansar en paz y manteniendo vivo su recuerdo en nuestra memoria.

Sin embargo, cuando se ciernen especulaciones variadas en torno a determinadas personalidades históricas, no queda más remedio que acudir a la ciencia moderna para acallar tendenciosos rumores, desmentir injurias o tranquilizar la conciencia histórica de los pueblos.

Simón Bolívar es una leyenda viva en la memoria de aquellos pueblos cuya consigna es propagar la doctrina y pensamientos bolivarianos, ya que lejos de hacer patrioterismo con su memoria, pretenden ensalzar su imagen, recordar sus glorias y minimizar sus desaciertos, pues el Libertador pudo haber cometido algunos como cualquier ser humano.

Es deber de todo ciudadano conocer su propia historia y sin duda alguna, Simón Bolívar es parte de la historia que todos debemos conocer.

Los restos mortales del Libertador

Los restos del Libertador permanecen desde el 28 de octubre de 1876 en el Panteón Nacional de Caracas, aunque ya existe el anuncio oficial de la próxima construcción de  un nuevo edificio para instalar el sarcófago o urna, ya no de plomo, sino de oro y cristal, tal como anunció el actual mandatario venezolano

S bien hace unas semanas el gobierno venezolano homenajeó los restos simbólicos de Manuela Sáenz, la amante y compañera de lucha de Bolívar, que fueron trasladados desde Ecuador, su tierra natal, aún se mantenía en secreto el siguiente paso.

La noticia del hecho consumado

Mediante Decreto Nº  5.834, publicado en la Gaceta Oficial N° 359.203, de fecha 29 de enero de 2010, nos anoticiamos de la conformación de  la  Comisión Presidencial, con carácter temporal, encargada de planificar y llevar a cabo , sin precisar fecha exacta, una investigación científica para determinar la “verdadera causa” de la muerte de Simón Bolívar, que, según el  actual mandatario venezolano, no fue la tuberculosis pulmonar, como es la opinión dominante en la comunidad médica del continente, sino un envenenamiento criminal.
El día 16 de Julio de 2010 hemos sido sorprendidos con la noticia de que los restos mortales del Libertador han sido exhumados en Venezuela su país natal. Participaron en dicho acontecimiento alrededor de cincuenta científicos, entre ellos José Antonio de Orantes, de origen español.

La misteriosa bandera “Made in England

A esto se suma la noticia especulativa de la pronta exhumación de los restos mortales de una de las hermanas del Libertador, María Antonia; y el día sábado 24 de julio próximo se prevé cambiar la bandera venezolana “made in England” que cubre el sarcófago, por otra que llevará a mi entender, las ocho estrellas actuales de este símbolo patrio, la última, la octava figura,  fue agregada el 9 de marzo de 2006 por la Asamblea Nacional haciendo honor al Decreto del 20 de noviembre de 1817 firmado por Simón Bolívar, incluyendo la representación de la provincia de Guayana, por ser ésta la última en ser liberada del dominio español.

Nada se sabe aún si en ese afán patrioterista de Chávez, se bordará también con manos de las mujeres venezolanas y en textiles nacionales el escudo venezolano con la última modificación de uno de sus cuarteles que muestra el caballo blanco con dirección a la izquierda, mismo que originalmente estaba orientado hacia la derecha.

Es posible que también lleve la inscripción del nombre actual de “República Bolivariana de Venezuela”, digo actual, porque la Historia se encargará de poner las cosas en su sitio, reponiendo los nombres originales de fundación o cambiando de acuerdo al gobernante de turno, lo cierto es que Venezuela es conocida como tal y además como suelo patrio del Libertador.

Se cierne la incertidumbre

“¿Cuál es el móvil de esta investigación?”, cuestionó la venezolana Inés Quintero, haciendo eco de las críticas que señalan que el presidente venezolano Hugo Chávez pretende reescribir la Historia de Venezuela.

Por su parte, Elías Pino, un historiador y crítico del gobierno de Chávez, comentó la “operación macabra” que busca distraer la atención de un pueblo agobiado por la “revolución”.

La oposición también criticó la exhumación de los restos y llamó a Chávez a ocuparse de la alta inflación, violencia, y sectores empobrecidos, entre otros problemas latentes en Venezuela.

A esto se suma, la repercusión y los comentarios que ha generado esta noticia, avivando los recuerdos y obligándonos a algunos a desempolvar nuestros archivos y bibliotecas o acudir a Internet.

Precisamente navegando por la red, he encontrado diversos comentarios que invitan a la reflexión y obligan a refrescar, ampliar los conocimientos de algunos y aprender este capítulo de la Historia, a otros.

¿Y si Hugo Chávez tiene razón?

Es posible que podamos llevarnos una gran sorpresa ante la ola de especulaciones que se han cernido acerca de la mortal enfermedad y del presunto magnicidio del Libertador.

Se está mancillando el buen nombre de ilustres personalidades que habrían sido testigos oculares y posteriores relatores de tal acontecimiento, cuyas versiones han sido distorsionadas por la pluma guiada del mandatario de turno o siguiendo los intereses creados que ciernen a todo ser humano.

Cháves habrá realizado un acto histórico si llega hasta el meollo del asunto y lo da a conocer sin mellar el prestigio de nadie,  procurando además recuperar la pequeña urna dejada en Colombia con las entrañas y el corazón de Simón Bolívar.

Si es para dignificar a un héroe, tranquilizar la conciencia política o para satisfacer la curiosidad y el morbo, sólo el tiempo justificará esta exhumación que espero sea la última.

Categóricamente niego que los resultados de la autopsia ordenada por el actual presidente venezolano, sean los que fueren, puedan ensombrecer la gloria de su épica epopeya.

Muchos datos no serán revelados, por razones obvias.

Autopsia realizada por el Dr. Reverend

Asimismo, no podemos pasar por alto la autopsia realizada al Libertador por el Dr. Reverend, la cual a la letra dice: “Según este examen es fácil reconocer que la enfermedad de que ha muerto S.E. el Libertador era en su principio un catarro pulmonar, que habiendo sido descuidado pasó al estado crónico y consecutivamente degeneró en tisis tuberculosa. Fechada en San Pedro, Diciembre 17 de 1.830, a las ocho de la noche. Firmado - Alejandro Próspero Reverend”.

Este documento ha sido tomado fielmente del original. El cadáver fue trasladado a la casa de la Aduana en Santa Marta, la misma que habitó a su llegada y allí fue embalsamado por el mismo Dr. Reverend.

Análisis de la Hoja Clínica realizado por Ramón Palacio Better

El análisis de la hoja clínica de Bolívar, resumida brillantemente por el historiador Ramón Palacio Better, indica que están consignados los principales hechos, casi todos coherentes, de la historia médica del Libertador conocidos por  diversas fuentes.

Resultó evidente para varios de los médicos que atendieron a Bolívar, que tenía tuberculosis (Tisis). La madre murió tuberculosa cuando Bolívar era niño y él posiblemente tuvo la primoinfección en la infancia o pudo haberla adquirido durante su estancia en París luego de haber muerto su esposa.

Si bien la primoinfección cicatrizó dadas las buenas condiciones de vida y alimentación. La reactivación pudo producirse, entre 1822 y 1824 luego de haberse encontrado en situación crítica en Pativilca (Distrito de la Provincia de Barranca provincia del actual Perú) donde sufrió de “tabardillo” (aceleración cardíaca) y se hizo manifiesta la enfermedad pulmonar.

Sorprenden la recuperación y la capacidad para pocos meses después, soportar el ascenso de la sierra andina aproximadamente a 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, resistir el ascenso al cerro de Pasco ( ubicado en el actual Perú) de más de los 4.000 metros, organizar su ejército y luego enfrentarse en la batalla de Junín, de la que salieron victoriosos.

Meses después, luego de la batalla de Ayacucho, viajó al Cuzco y al Alto Perú con alturas aproximadas a los 3.600 metros sin desfallecer. Después de esta etapa la enfermedad pulmonar fue más evidente, por los frecuentes estados febriles, accesos severos de tos y expectoración hemoptóica (esputo con estrías de sangre).

Ya desde 1828 fue manifiesta su decadencia física y anímica. Con frecuencia presentaba estados confusionales, delirios, cefaleas muy severas que ya indicaron un compromiso meníngeo y del sistema nervioso central. Para entonces algunos médicos mencionaron la “fiebre cerebral” y el Libertador se refería a estos episodios como “mis delirios”.

Luego del atentado de septiembre 25 de 1.828, su situación se agravó posiblemente por la exposición al frío en la noche del atentado cuando se refugió debajo del puente del Carmen. Es  probable que le hubiera manifestado lo que hoy se conoce como síndrome de estrés postraumático, seguido de un estado depresivo crónico hasta el final de sus días.

La tuberculosis progresó empeorando el daño pulmonar, tenía severos accesos de tos con expectoración hemoptoica, fiebre casi continua, debilitamiento y manifestaciones fluctuantes del cuadro de compromiso cerebral y meníngeo. Todo esto fue más severo a partir de 1829 y de su último viaje a Quito.

La descripción de la Hoja clínica, no puede ser más elocuente.

Premoniciones de su propia muerte

El regreso a Bogotá en enero de 1830 habría sido dramático, tal como permiten apreciar los cuadros del pintor Espinosa en el período de enero a mayo de ese año, que muestran la decadencia física que pudo haber sufrido el ilustre enfermo.

Antes de su partida de Bogotá hacia el exilio se habría acentuado la depresión, lo que pudo hacerle repetir la frase: (¡Mi gloria¡ ¿Por qué me la arrebatan?) , es evidente que pudo haber tenido premoniciones de muerte durante todo el trayecto hasta Cartagena y finalmente Santa Marta.

Reseña cronológica de los últimos 17 días de vida del Libertador

Los delirios y estados confusionales, con deterioro de su memoria y las cefaleas habrían sido persistentes. Los últimos 17 días de su vida habrían quedado cronológicamente reseñados por su médico de cabecera, Dr. Alejandro Próspero Reverend, tal es así que la autopsia que le habría practicado confirmó el diagnóstico de tuberculosis pulmonar y del compromiso meníngeo siguiendo los 33 boletines escritos desde el 1 al 17 de diciembre de 1830 cuyo extracto reza:

“No1- Diciembre 1: Muy flaco y extenuado. La voz ronca, una tos profunda con esputos viscosos. Una inquietud de ánimo constante.

No. 3- Diciembre 3: Duerme muy poco, 2 a 3 horas las primeras de la noche, el resto desvelado y con desvaríos.

No. 4- Diciembre 4: Tos, expectoración y fiebre; come muy poco.

No. 8- Diciembre 8: Tiene fiebre, hipo amodorrado, entorpecimiento de sus facultades intelectuales.

No. 9- Diciembre 9: Tiene fiebre, hipo, delirio en la noche, trabajo para expresarse.

No.11 al 12- Diciembre 10: En la noche peor, “síntomas de congestión en el cerebro”. Hipo, tos, expectoración. Disposiciones espirituales y temporales con serenidad y sin fallas en facultades intelectuales.

No. 15 al 16- Diciembre 12: Hipo, tos, fiebre, delirio. Aparece incontinencia de orina, que persistirá. Confusión mental fluctuante.

No.17 al 18- Diciembre 13: Inquieto, incontinencia de orina, se agrava en el día, náuseas, vómito, tos, ya no expectora, muy abatido, sensaciones entorpecidas, confuso, “aberración de la memoria”.

No. 19 al 21- Diciembre 14: Sigue confuso, torpeza de sensaciones, incontinencia, facies hipocrática, sopor.

No.22 al 27- Diciembre 15: Persiste estuporoso, balbucea, muy poca comida, confuso, hipo, extremidades frías, confuso, “desvaría continuamente”, balbucea, escaso alimento.

No.28 al 30- Diciembre 16: Peor, en anuria, postrado, confuso, sigue delirando con disnea y pulso débil.

No.32 al 33- Diciembre 17: Facies hipocrática, estuporoso, respiración anhelosa. A las 12 m. ronquido y expira a la 1 p.m.”

A las 4 p.m. se  realizó la autopsia del Libertador. (El Dr. Alejandro Próspero Reverend, francés de nacimiento, falleció el año 1881 en Santa Marta).

Su testamento,  última proclama,  disposiciones finales y enigmáticas cartas

En este contexto sorprende a los investigadores e historiadores que el día 10 presentara lucidez mental y pudiera dictar su testamento, su última proclama y las disposiciones finales, para caer luego en el delirio y la confusión mental. Es posible que ese mismo día hubiese escrito ese inmortal documento, esa “carta” a la que hace alusión el investigador venezolano Jorge Hoffman Mier, en su libro “La Carta”.

Tisis, o tuberculosis pulmonar, posible causa de muerte del Libertador

Existe la consideración adicional de que en los últimos días de la enfermedad, Bolívar habría sufrido un trastorno metabólico importante: deshidratación, anemia, desnutrición y marasmo, falla renal, agregándole a la meningitis una encefalopatía metabólica.

En conclusión, con las limitaciones de la autopsia y con las observaciones clínico patológicas disponibles no queda duda de que el Libertador murió de tuberculosis pulmonar (“tisis”, enfermedad mortal en el pasado) con compromiso del sistema nervioso central. Esto ocurrió cincuenta y dos años antes del descubrimiento del Mycobacterium tuberculosis por Robert Koch.

La enfermedad infecciosa más devastadora de la época

Para comprender mejor esta teoría sostenida en 1830 y su desarrollo posterior hasta nuestros días, repasemos  esta breve reseña histórica:

El médico escocés Robert Whytt hizo la primera descripción de la meningitis tuberculosa a finales del siglo XVIII, en una monografía en la que describió la hidrocefalia aguda de los niños (1768), que se llamó enfermedad de Whytt.

Más tarde el cirujano inglés Percival Pott describió la espondilitis tuberculosa (1778), el llamado Mal de Pott. En 1850 la tuberculosis pulmonar y sus complicaciones eran la causa de aproximadamente el 25% de todas las muertes en Inglaterra y en los Estados Unidos.

En el Siglo XIX aparecieron las descripciones de la patología de esta enfermedad, así: en Francia en 1830 Paparoni y en 1835 Fabre y Constant establecieron la autonomía de la meningitis tuberculosa entre las meningitis simples y las hidropesías cerebrales, y describieron la aracnoiditis tuberculosa. Rillet y Barthez en 1842 describieron las diferentes formas anatomoclínicas y Bouchut en 1866 y 1876 describió los tubérculos coroideos; más tarde se estudió el LCR por la punción lumbar que fue desarrollada por el alemán Quincke en 1891.

En 1882 el sabio alemán Robert Koch aisló el Mycobacterium tuberculosiscomo el agente causal de la “consunción” (extrema delgadez) que para esa época era la enfermedad infecciosa más devastadora;  con los estudios del LCR se estableció la relación entre la clínica y los conceptos microbiológicos de la enfermedad. Rich y McCordock cuarenta años después, en 1933, aclararon la patogénesis estudiando los pequeños granulomas del cerebro, plejos coroides y menínges y su valor en la evolución de la enfermedad (los focos de Rich) y explicaron los mecanismos inmunológicos en la activación de los focos preexistentes.

A partir de 1944 con la introducción de los antibióticos para el tratamiento de la tuberculosis, la estreptomicina en 1944 y la isoniazida en 1952, cambió el espectro de esta enfermedad y se trasformó la situación epidemiológica en el mundo; situación que está siendo agravada por el impacto causado a la defensa inmune por la epidemia del virus de la inmunodeficiencia humana, el VIH.

Tuberculosis pulmonar, ambiasis, malaria, intoxicación cantaridiana, envenenamiento ¿cuál fue la causa de la muerte del Libertador?

Actualmente, siguiendo la línea de Milagros Socorro, cierto es que la tuberculosis pulmonar es la que gana más adeptos en el debate. Pero también están quienes aseguran que Bolívar murió de amibiasis y no faltan los lanceros de la hipótesis de una intoxicación cantaridiana.

En su libro ¿De qué murió Simón Bolívar?, el médico guatemalteco Horacio Figueroa Marroquín, escribió: “No fue la malaria, no fue la infección estafilocóccica. Si tomamos en cuenta que su enfermedad de Pativilca fue de manifestaciones del aparato digestivo, que el hígado estaba grande y con manifiestas lesiones de su cara convexa; que en el pulmón derecho se le encontró un absceso cuyo pus era del color de las heces del vino (color rojizo oscuro o achocolatado); que en sus últimos días mantuvo un hipo, que es clara manifestación de un ataque al peritoneo o al diafragma, podemos decir que Bolívar murió de una amibiasis que le atacó el hígado y el pulmón […] Cualquier médico de esa época al encontrar pus en el pulmón y el cortejo de síntomas: tos, enflaquecimiento extremo, no podía sino diagnosticar tuberculosis. ¿Cómo podía diagnosticar una amibiasis cuando esta enfermedad no se conocía?.”

Y continúa: “La amibiasis y todos los trastornos que es capaz de producir, no se descubrieron sino hasta el año 1875, o sea, 45 años después de la muerte de Simón Bolívar”.

En esta opinión Horacio Figueroa Marroquín coincide con el médico colombiano Luis Ardila Gómez, quien ha afirmado que “…el Libertador Simón Bolívar NO murió a consecuencia de una tuberculosis pulmonar, como se venía creyendo hasta ahora, sino de un absceso amibiano del hígado abierto en los bronquios, porque no hay ninguno de los síntomas comprobados que no concuerde con este diagnóstico , mientras que, por el contrario, sería preciso forzar un tanto la interpretación para encajar el conjunto dentro de la concepción de una tuberculosis pulmonar”.

Y luego están quienes se decantan por la intoxicación cantaridiana como el médico samario, Eduardo Urueta, que apunta a la cantárida, administrada a los pacientes de la época como culpable del fin de Bolívar.

Según ha apuntado el doctor Marcel Granier-Doyeux, en su Análisis crítico del tratamiento empleado por Révérend. “Las cantáridas son pequeños insectos coleópteros de olor picante o fétido, que se dejan secar y luego se pulverizan. Este polvo de cantáridas contiene un principio activo, la cantaridina, descubierto y aislado por Robiquet en 1810 […] Hace ya varios siglos que su toxicidad había sido reconocida y, por ello, los médicos siempre las usaron con grandes precauciones”.

La expectación aumenta al igual que las especulaciones acerca de Manuela Sáenz, Tinjacá, Palomo y Nevado

Manuela Sáenz

Lo más probable es que Hugo Chávez haga acondicionar el nuevo panteón anunciado para Bolívar, y ubicar espacios para los restos simbólicos de la amante inmortal Manuela Sáenz.

“Palomo”

Asimismo, se prevé que solicite a las autoridades pertinentes, exhumar y trasladar al nuevo panteón los restos mortales de “Palomo”, el caballo del Libertador, blanco níveo de gran estatura y larga cola, cuyos restos al parecer estarían enterrados junto a una ceiba al lado de la capilla del pueblo de Mulaló; tanto las herraduras, como estribos, la bayoneta y otros objetos personales del Libertador se exhiben en el Museo Histórico de esa localidad. (Mulaló es un corregimiento de la jurisdicción del Municipio de Yumbo, Departamento del Valle del Cauca, en Colombia).

Habría sido el año 1914, cuando Bolívar se dirigía hacia Bocayá, que decidió cambiar su agotada cabalgadura, eligió una yegua, la cual estaba preñada según le habría dicho su guía Hermenegildo Báez  a quien su esposa conocida como “la Agorera”, le habría anunciado que el potro que iba nacer sería cabalgado pro alguien importante, así lo había soñado.

Cuatro años más tarde, cuando Bolívar volvió el año 1819 por la localidad de Tunja, se encontró con Hermenegildo y éste le regaló un hermoso caballo de larga cola, a quien bautizó con el nombre de “Palomo” y acompañó al Libertador de manera infatigable hasta que el año 1826, antes de regresar a Venezuela el General Andrés de Santa Cruz le habría pedido ese caballo, cuyo desprendimiento le causó hondo pesar, al poco tiempo Palomo murió en la Hacienda Mulaló.

Tinjacá y “Nevado”

Tampoco se descarta la posibilidad de que en el nuevo panteón se erija un monumento en homenaje al indio Tijacá y al perro “Nevado”, fieles compañeros de Bolívar. Este podenco perteneció a la raza mucuchíes, descendiente del mastín de los Pirineos, llegado desde España por los sacerdotes, para el cuidado de los rebaños. Nevado, cuyo nombre aludía a su brillante pelaje blanco de su lomo, orejas y cola, contrastando con el negro azabache de su cuerpo, le fue obsequiado en 1813 por Vicente Pino, un hacendado de Mucuchíes en Mérida, luego de concluir la Batalla de Niquitao. Se dice que Nevado corría junto al caballo de Bolívar, muchas veces atado a la cola de palomo y habría muerto atravesado por una lanza en la Batalla de Carabobo el 24 de julio de 1821.

Algunos de sus antepasados incluyen al Mastín Español, Mastín de los Pirineos y el Mastín Argelino, como también el Perro Pastor del Atlas ó Aidi y el Gran Pirineo. Durante años estas razas fueron cruzadas una con otra, así como con los perros locales creando un perro de trabajo poderoso y muy versátil como lo es el Mucuchíes.

Después de la amplia distribución de la raza, su pureza y calidad estuvo en un serio declive a principios del Siglo XX, lo que motivó la creación del Club Oficial de la Preservación de la Raza en 1961, disuelto recientemente. Gracias a la estandarización y prácticas de cría apropiadas, el Mucuchíes puro fue salvado y se reconoció como Perro Nacional de Venezuela el año 1964, aunque la raza no ha sido reconocida ni aceptada internacionalmente.

Vale destacar que el mes de agosto del año 2008, Chávez  alertado de la amenaza de extinción de esa raza canina, anunció su intención de rescatar del olvido la raza de “Nevado”, supervisando la crianza de esos canes de la montaña que separa Caracas del Mar Caribe, el mandatario, hizo que dos machos y cuatro hembras  macuchíes subieran en teleférico hasta la cúspide del cerro El Ávila cuyas condiciones ambientales son similares a las de Los Andes, su lugar de procedencia en Venezuela. La idea de recuperar la raza surgió del presidente de la Fundación “Nevado” /FUNEV), Wálter Demendoza.

Del indio Tinjacá, fiel y leal servidor del Libertador, gracias al historiador venezolano D. Tulio Febres Cordero, se sabe que fue puesto a las órdenes de Bolívar por el mismo Vicente Pino, quien habría criado al indígena y conocía muy bien a Nevado. Tinjacá fue conocido como el “Edecán del Perro”, habría también muerto en la Batalla de Carabobo, luego de anunciar su jefe: – ¡Mi General, nos han matado al perro!-. Se desconoce el paradero de sus restos mortales. (Tinjacá es el nombre de un Municipio del Departamento de Bocayá, Colombia).

Voces que reclamaron por  el abandono del sepulcro del Libertador

Imbuida en la investigación realizada por el historiador D. Ramón Palacio Better , me hago eco de sus palabras al referirse reiteradamente al impresionante y palpable abandono del sepulcro del Libertador Simón Bolívar en la Basílica de Santa Marta, cuyas lápidas de mármol y bronce estaban inservibles, destruidas por el tiempo, y que son hoy únicos testigos de los acontecimientos de la época.

Pareciera que no se hubiera respetado la memoria de tan grande héroe, el Padre de la Patria. Su corazón ( e incluso las entrañas), sostiene Palacio Better, se encontrarían guardados en una urna de plomo, luego de haber permanecido  en algún lugar de los enormes y anchos muros de ladrillo de barro cocido que conforman la Basílica, escondidos por el párroco debido al incendio producido por los motines y refriegas entre liberales y conservadores de la ciudad.

Sin embargo, el misterio sigue irresoluto, ya que pese a los avances científicos y tecnológicos, no hubo ni hay el suficiente interés y vocación por parte de los mandatarios precedentes, tampoco ha despertado el interés de quienes tuvieron y tienen la obligación de solicitarlos, como parte del gran compromiso fraternal de la comisión repatriadora binacional que habría accedido a repatriar los restos mortales hace 68 años, en 1842, como también accedieron en dejar corazón y entrañas, al parecer para siempre en Santa Marta.

Deseo expreso de retornar al suelo natal

Siguiendo los datos históricos conocidos a nivel general, doce años después de la muerte de Bolívar, el 22 de noviembre de 1842, los restos mortales fueron entregados por las autoridades de Nueva Granada, cuyo gobierno presidía el General Pedro Alcántara.
Los comisionados por el gobierno de Venezuela fueron José Vargas, José María Carreño y Mariano Ustáriz y los actos protocolares los habría documentado Carmelo Fernández, sobrino del entonces presidente José Antonio Páez.
De esta forma, se cumplía un anhelo de sus hermanas, quienes exigían dar cumplimiento a la última voluntad de Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco, en la cláusula décima de su testamento: “Es mi voluntad que después de mi fallecimiento, mis restos sean depositados en la ciudad de Caracas, mi país natal”.

En tal oportunidad, la comisión venezolana habría marchado a Santa Marta a realizar las diligencias pertinentes y habría cedido ante la presión diplomática colombiana para autorizar que tanto el corazón como las vísceras, colocadas hasta entonces en urna aparte dentro del ataúd, se quedaran en esa nación.

El féretro, fue embarcado en la goleta de Guerra “Constitución”. Al arribar a Caracas, fue inspeccionado en dos oportunidades. En la segunda, el doctor José María Vargas, Cosme Jiménez y el bachiller Manuel Alvarado, retiraron los restos, los lavaron con una solución de cloruro de sal, los secaron y luego los barnizaron.

El cuerpo ensamblado fue depositado luego en una urna de plomo, cubierta de otra de madera, que fue trasladada a la cripta de la familia “Bolívar” en la Capilla de la Santísima Trinidad de la Catedral de Caracas, erigida en 1589 por los antepasados del Libertador para que sirviera de sepultura a la familia.

Cuando se inauguró el monumento creado por el escultor Tenerani en la Catedral de Caracas en 1852, los restos fueron colocados en la capilla. El 28 de octubre de 1876 día de San Simón, fueron trasladados al Panteón Nacional.

Varios especialistas e historiadores coincidieron desde entonces en que se habrían retirado los restos, y que “fueron lavados con una solución de cloruro de sal, los secaron y luego los barnizaron” sosteniendo además que “la urna nunca fue abierta, por lo que los restos no fueron revisados.”

La gran incógnita

No puede pasar inadvertido que durante la construcción de la fachada del actual Panteón Nacional, se habría descubierto que las maderas que sostenían el techo de la nave central, donde se encontraban los restos del Libertador, amenazaban con desplomarse sobre el sarcófago. Por lo que se habría decidido que lo más seguro era sacarlo y dejar en el sitio el arca cineraria. Se habría abierto un hueco desde el patio para llegar hasta el arca hasta lograr sacar la urna de plomo.

Edgar Pardo Szolk, uno de los ingenieros de la obra, habría narrado los sucesos de esta manera: “Sin que nadie pronunciara una palabra, en el más absoluto silencio, se llevó la urna en hombros a un cuarto de al lado, y se dispusieron dos barriles de cemento con un entablado, y allí se colocó al Libertador” y describiendo la urna habría dicho: “ …es de plomo, del largo de un hombre. La tapa ha debido estar en su origen abovedada hacia arriba, pero con el tiempo las paredes laterales se separaron y la tapa se asentó sobre el cuerpo y se la ve sostenida por la frente, el pecho y los pies. Da la impresión de un manto muy grueso colocado sobre un cuerpo humano”
Si tomamos como cierta esta descripción, se dice que la tapa de la urna se veía sostenida por la frente, lo cual podría ser indicio de que sí había un cráneo, o parte de él en el sarcófago. Varios días después, luego que se hicieron las reparaciones del techo, el cuerpo habría sido colocado nuevamente en su sitio.


Restos óseos de la familia Bolívar

En enero de 1947, Vicente Lecuna, Cristóbal Mendoza y monseñor Nicolás Navarro, habrían solicitado al médico José Izquierdo que les ayudara a clasificar por sexo algunos huesos encontrados en la cripta de la familia Bolívar en la Catedral, con motivo de la restauración que se hacía en esa cripta familiar.

Habría causado gran estupor, las evidencias de que la cripta estaba profanada con signos de violencia. Al respecto,  José Izquierdo, en su libro “El cráneo del Libertador”, dice: “En el suelo, junto al rincón noroeste de la cripta, en lamentable hacinamiento, con dos radios y dos muelas de caballo, varios huesos de perro y otros de gallina, aparecieron numerosos ejemplares de los tres tipos de huesos humanos, casi todos fragmentados y una base de cráneo cuyo contorno muestra distintamente el corte de sierra revelador de una autopsia. Dicho corte está interrumpido atrás y a los lados, pues por obra de una ruptura o corrosión, faltan respectivamente gran parte de la escama occipital y pedazos de las sienes; y revela poca pericia de su autor, pues pasa sumamente bajo y fue precedido de algunas fracasadas tentativas denotadas por tajos que aparecen en la frente”.

El doctor Izquierdo, quien era profesor de Anatomía en la Universidad de Caracas, habría informado del hallazgo a la Junta Nacional Constituyente, presidida por Andrés Eloy Blanco, y pidió un análisis del contenido de la urna principal que se encontraba en el Panteón Nacional, para autentificar la osamenta del Libertador depositada allí. El hecho de que un cráneo esté aserrado, significa que el cadáver fue sometido a una autopsia y así lo habría denunciado el doctor Izquierdo.
Los argumentos esgrimidos por el médico fueron los siguientes:
“1) El único miembro de la familia Bolívar a quien se le practicó autopsia fue al Libertador.
2) El único nicho que no fue violado en la cripta de los Bolívar fue el de María Antonia.
3) El cráneo estaba barnizado, tal como se hizo con los restos de Bolívar y presentaba un agujero “anormal” que pudo servir para el ensamblaje que hiciera el doctor Vargas.”

La denuncia del doctor Izquierdo habría provocado un escándalo nacional acallado con una negativa por parte de la Junta de Gobierno de permitir que se abriera el féretro del Panteón Nacional.
“Por su parte, para calmar la controversia, la Academia de la Historia hizo público un documento donde aclaraba que el cráneo encontrado era el de la señora Josefa María Tinoco madre de don Fernando Bolívar (sobrino del Libertador), quien estuvo enterrada en el cementerio de los Hijos de Dios y cuyos restos fueron trasladados a la Catedral y colocados en un nicho de la cripta. Los historiadores dieron por terminada la polémica con el anuncio de que esta señora también había sido autopsiada…”

“para aumentar el misterio, Rafael Caldera ha sido la única persona que en dos oportunidades y en períodos de treinta años, ha sido designada para abrir el ataúd del Libertador y constatar su autenticidad, persona que curiosamente, fue quien negó la solicitud del médico venezolano Izquierdo y quizás sea quien posee el cráneo desaparecido”

El porqué se permitió que el corazón y las entrañas del Libertador se quedaran en Colombia, es un misterio irresoluto

No está de más recordar que Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco, falleció el 17 de diciembre de 1830 en la localidad colombiana de Santa Marta, sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional en Caracas 46 años después, por decisión del congreso venezolano; tanto el corazón como las entrañas fueron extraídas y  escondidas por un cura en algún lugar de algún  templo o tal vez de la misma Basílica, como veremos más adelante.
El historiador Julio Barrero Rivas, ha publicado varios artículos relacionados con este tema, sosteniendo que lo que el pueblo no sabe y debe saber, es que en el año 1.842, cuando el gobierno

neogranadino, presidido por el General Pedro Alcántara, decretó la exhumación de Bolívar; condicionó la repatriación de los restos del

Libertador diciendo: “Que el corazón de Bolívar le pertenecía a Colombia; por lo tanto allí se quedaría”.

Habría sido así cómo luego de la exhumación de los restos que fueron enviados a Venezuela sin su corazón y posiblemente sin sus entrañas. El día 21 de Mayo de 1843, el Congreso de Colombia emitió un decreto para tributar el corazón de Bolívar y, en su primer artículo señala: “En la iglesia catedral metropolitana de Bogotá, se erigirá un monumento en honor al Libertador de Colombia Simón Bolívar, en el cual se depositará la urna que contiene las entrañas y el corazón del Libertador”.

Para dar cumplimiento a esta orden presidencial, el congreso ordenó en Italia un monumento tallado en mármol, llamado “El Corazón de Bolívar . Esculpido por el Escultor Tenerani. – Pero

circunstancias extrañas, hicieron que el día 25 de Septiembre de

1867, el barco que llevaba hacia Bogotá el monumento de

mármol para contener el “corazón de Bolívar”, se hundiera cerca

de la costa de Trinidad.

De manera especial, debo mencionar la versión de Milagros Socorro, al referirse a los restos mortales del Libertador: “En el Museo de la Sociedad Bolivariana de Caracas hay un medallón de oro de 25 milímetros de altura, 22 de anchura y 9 de espesor donde se atesora una especie de piedrita que fue extraída del pulmón izquierdo de Simón Bolívar por el doctor Alejandro Próspero Révérend, médico de cabecera en sus últimos diecisiete días y encargado de la autopsia del héroe caraqueño. Esa concreción calcárea y los mechoncitos que se conservan la citada institución y en la Quinta Bolívar, de Bogotá, es todo lo que tenemos del cuerpo del Libertador. Están, desde luego, sus huesos en el sarcófago guardado en el Panteón pero ésos no los podemos ver”.

Especulación y dudas acerca del posible asesinato del Libertador
El libro “La Carta” de Jorge Mier Hoffman también hace referencia a la confesión que habría hecho en un acto de voluntad el Libertador antes de morir. En este caso, existiría un documento, una carta destinada a su prima Fanny en donde Bolívar describiría su posible asesinato e inclusive a quienes iban a matarlo, documento, al parecer y según sostiene el autor, escrito por propio puño y letra de Simón Bolívar, aunque muchos creen que es apócrifa.

El autor, quien es además creador de la “Bolivarianología”, como ciencia especializada en el estudio de la vida y la obra del Libertador, sostiene que así se deja a un lado la hipótesis que se creyó por mucho tiempo: que murió envenenado o de tuberculosis. Enfatiza que Bolívar fue traicionado en su ruta a Santa Marta, donde tenía la intención de ser acompañado por un ejército.  Fue una “muerte anunciada”, ya que Bolívar en un sistema codificado propio de la masonería de aquellos tiempos,  al estilo del Código Da Vinci le habría escrito a su prima Fanny todo cuanto estaba pasando y le confesó sus temores, texto aquel que con habilidad y entendimiento se podrá interpretar en el citado libro.

Esa epístola estaría en poder del propio presidente de la República Bolivariana de Venezuela, D. Hugo Chávez Frías, quien en una de sus conocidas y maratónicas intervenciones televisivas, comentó el libro “La Carta”, y fue sincero al reconocer sin embargo, que desconoce a ciencia cierta si Bolívar murió víctima de la tuberculosis o asesinado.

Al respecto, es el propio Jorge Mier Hoffman quien sostiene enfáticamente su  investigación: “. “Yo tengo 25 años trabajando en el tema, pero ya no como hipótesis, sino buscando las pruebas, las cuales podrán ser leídas por todos aquellos que adquieran la obra. Evidentemente, cuando se habla de un asesinato hay que tener algunos de los 3 elementos clásicos: confesión, testigo o el cuerpo el delito. En este caso, el cuerpo delito está en el Panteón Nacional, el cual también ha sido cuestionado, ya que el personaje que está en el Panteón está vinculado a una persona que murió de tuberculosis en San Pedro de Alejandrino. Esta información estuvo por mucho tiempo en manos de herederos directos y nunca fue del conocimiento público”

Bolívar pervivirá por siempre en nuestra memoria

Envueltos en una zozobra inconmensurable, esperamos los resultados y su posterior repercusión que arrojará la autopsia realizada el 16 de julio de 2010.

A tal punto llega la ansiedad y el deseo por mantener vivo el recuerdo del Libertador, que Barrero Rivas, asevera que  ”. Los restos del Libertador Simón Bolívar, están esparcidos por todos los

pueblos llanos de los países Bolivarianos, convertidos en reliquias (amuletos) como símbolo de libertad, democracia, unión e injusticia. “Un verdadero escapulario de amor y paz, que sembró Bolívar en estas tierras americanas”.

“El primer amuleto que muestra esta tesis y, que en parte fue el causante de la muerte de Bolívar, está guardado en el museo de la “Sociedad Bolivariana de Caracas”. Se cuenta como uno de los

objetos más invalorables que pertenecieron al Libertador.

Se trata de una concreción fosfática calcárea, hallada por el Dr.

“Próspero Reverend” en uno de los pulmones del Libertador al verificar la autopsia de su cadáver. Esta concreción, está colocada en un medallón de oro de 25mls de altura. 22 de ancho Y (9) de espesor. El Dr. Reverend, quien fue el médico de cabecera del Libertador en los últimos 17 días, guardó muy celosamente este amuleto  y decía que por nada del mundo se separaría de él. Pero en una visita a Caracas, invitado por el Presidente de Venezuela,  Guzmán Blanco en el año 1874, en su humildad, comprendió que le pertenecía a la tierra que lo vio nacer, Caracas”.

Por ningún motivo, debemos dejar de considerar aquella  memorable e inesperada petición de fecha 20 e noviembre de 1842 realizada por el General Joaquín Posada, Presidente de la comisión de Colombia, al Dr. Vargas, redactada en los siguientes términos: “Solicito de usted, el permiso para conservar la urna que contiene el corazón del Libertador, pues desean que la Nueva Granda, conserve algo de tan preciosos restos y, si mi petición es asequible, para que dicha urna quede colocada en el mismo sepulcro que la contenía”.

El consentimiento fue inmediato, para que la urna con el corazón de Bolívar, fuera dejada en la nave central de Santa Marta, acto considerado para muchos como la violación de la última voluntad el Libertador, puesto que nadie cree que el Libertador hubiese estado de acuerdo con que se trasladase a Caracas su osamenta y se dejase en Colombia su corazón.

En base a lo expuesto, cabe señalar que el General Posada, habría sido el promotor de la controversia cernida sobre aquella exhumación de los restos del Libertador, cuando escribió en sus memorias: “A nosotros nos quedó una pequeña caja de plomo que contenía el corazón y las entrañas de Bolívar…” “Una vez que hemos abierto la pequeña urna, su interior sólo contenía tierra”. – “Era esa tierra o polvo en la que todos nos hemos de convertir”…En la catedral de Santa Marta quedó y, allí debe de estar y quedará para siempre. –

Basados en este supuesto testimonio, poco responsable,  muchos

colombianos, han afirmado desde otrora que los restos del Libertador Simón Bolívar, nunca salieron de Santa Marta. Y que lo que se envió a Venezuela fueron los restos de algún miembro de la familia Díaz Granados, dueños del antiguo mausoleo, en donde tal como dice el Acta el día 24 de Julio de 1839, quedó constancia que en esa tumba, habían dos féretros.

Milagros Socorro, conocida investigadora e historiadora, nos remite a documentación variada para poder contrastar su contundente estudio, del cual hago mías sus palabras para relatar que el martes 20 de diciembre de 1842, los restos del Libertador habrían llegado  a la catedral de Caracas, y  ubicados en la cripta de la familia Bolívar. Allí mismo se habría afanado el doctor José María Vargas con su trabajo de anatomista.
El 30 de enero de 1843,  Vargas cursaría una comunicación al Secretario de Estado, presentando un informe que diría, entre otras cosas:

“Debo informar que aunque el esqueleto está cabal, los más de los huesos por efecto de la humedad y la muy impropia preparación de conservación inmediatamente después de la muerte, están ya negros y decaídos hasta el grado de deleznarse entre los dedos al asirlos. La operación de barnizarlos de modo que se conserven mejor, sólo puede hacerse con respecto del cráneo y los huesos largos de los miembros. Los demás serán separados de la tierra y relegados a otra caja que pueda contenerse dentro de la misma urna; y quedarán como se hallan en sus respectivas posiciones del esqueleto”.
Al concluir el trabajo de conservación, el esqueleto habría sido ensamblado con alambres de plata, envuelto en un damasco negro y armado con cuñas en una caja de plomo, construida con láminas de ese metal y soldadas por el mismo Vargas.

La caja de plomo habría sido guardada en una urna de madera con dos llaves, y permaneció en la cripta hasta 1852, cuando fue llevada a la capilla de la Santísima Trinidad e instalada al pie del recientemente inaugurado mausoleo de Tenerani.
Socorro, concluye que fue el año 1876, bajo el gobierno de Guzmán Blanco, cuando se inaugurara  el Panteón Nacional, allí esa hierática  urna de madera jamás violada, fue depositada con intención definitiva  en el altar principal del Panteón.

De manera brillante sostiene que la importancia del hallazgo de ese nódulo calcificado rebasa la circunstancia de que por muchos años formó parte del cuerpo de Bolívar: es, como dice el médico anatomopatólogo Alberto Angulo: “el foco parenquimatoso pulmonar calcificado de una primo-infección tuberculosa adquirida posiblemente durante la infancia o adolescencia”. Quiere decir que cuando era un niño, Bolívar fue tocado por la tuberculosis (que muy probablemente fue el mal que devoró tanto a su padre como a su madre) pero su organismo se defendió de la enfermedad curándose por calcificación. Esto nada tuvo que ver con la tuberculosis de reinfección que, según la mayoría de los expertos, lo llevaría a la muerte”.

Esto sin perder de vista que, en 1850, la tuberculosis pulmonar y sus complicaciones eran la causa de una cuarta parte de todas las muertes en Inglaterra y en los Estados Unidos. Y a fines del siglo XIX, está documentado que la tuberculosis mató a uno de cada 7 habitantes de Europa y América.

También los retratos causan polémica, son variados y llenos de misterio, tal como lo demuestra el investigador Jorge Mier Hoffman, al afirmar que fue  el pintor italiano Antonio Meucci, quien habría pintado estos retratos del Libertador, en junio de 1830

Fue José María Espinoza, quien se encargó de dibujar al “Bolívar Enfermo”  tal cual leemos en una carta que le hace llegar el pintor Tomás Mosquera: “Señor José María Espinosa. Mí apreciado amigo y antiguo compañero: He visto el magnífico retrato que usted ha hecho de mi ilustre General el Libertador Bolívar; al verle ese semblante triste en sus últimos días, me ha traído a la memoria la imagen del héroe, y su semejanza es tal, que deberá llamarse el Bolívar de Espinosa. Felicito a usted por su inspiración artística, pues con ella va usted a perpetuar la imagen del Bolívar enfermo”

Mier Hoffman, manifiesta: “¡Y aquí lo increíble! los retratos de Meucci presentan a un Bolívar rozagante y lleno de vida, como en sus mejores tiempos… Ante la contradicción de los retratos de José María Espinoza, mostrando un Bolívar enfermo… y el rostro alegre y jovial de Antonio Meucci… “

El historiador Vicente Lecuna, para no cambiar la versión de la tuberculosis, y explicar lo inexplicable, hizo la siguiente lectura del retrato: «El retrato que hizo Meucci le gustó a Bolívar, aunque era evidente que el artista lo había visto con demasiada compasión; más o menos neoclásico y de modesto alcance artístico, porque Meucci no da para más ¡..Para mí..! Era un fantasma enmarcado bajo marfil»

Este retrato del artista italiano Antonio Meucci, es una prueba más para demostrar, que Bolívar no estaba enfermo cuando salió de Bogotá el 8 de mayo. Comprueba además, que en su ruta, de Barranquilla hacia Santa Marta, fue traicionado, para luego ser asesinado… Y para evitar que su muerte lo convirtiera en mártir de una revolución, se inventó su muerte por tuberculosis, tal cual habría plasmado José María Espinoza para beneplácito de los Conspiradores.

A manera de epílogo

Muchas son las teorías, hipótesis, leyendas y especulaciones que irán  apareciendo y otras tantas las verdades que se irán desvelando, pero una cosa es cierta, Simón Bolívar ha quedado para siempre grabado en la memoria de todos los hombres sea cual fuere su origen ya que la inmortalización de su hazaña va unida a su nombre.

Si a los ojos de Bolívar asomó una lágrima al enterarse de la muerte de su perro Nevado, hoy derramaría el más amargo llanto ante las hostilidades presentadas entre Venezuela y Colombia, artífices de su utopía: “La Gran Colombia” o “Nueva Granada”.

He recopilado abundante documentación, bibliografía, e incluso algunos comentarios de diferentes Blogs, ciperperiódicos y documentales; asimismo les ofrezco lo enlaces correspondientes a quienes no tienen acceso a la lista de libros ofrecida para que puedan ampliar sus conocimientos o refrescar la memoria. Finalmente, adjunto la noticia central que motivó la presente investigación.

Dicen los contertulios cibernautas:

En 1913 cayó el techo del Panteón aplastando la urna del Libertador destruyendo el cráneo y parte de las costillas ¿Y están perfectas?”

“Exhumarán los restos de la hermana de Bolívar. El 24 de julio cambiaran la bandera del sarcófago del Libertador. Dios mío!”

“Actos protocolares   del acervo histórico de la Nación siempre se utilizaba el término “cenizas del Libertador” ¿y este esqueleto?”

“Los restos del Libertador sufrieron 3 entierros 1 inundación, el cráneo se deterioró severamente. ¿Y está completico?”

“ la octava estrella de la Bandera se agregó para darle simetría a los uniformes de los distintos equipos nacionales: cuatro estrellas a la derecha y cuatro a la izquierda. Sin duda, esa es la mejor y más sincera explicación de todo el asunto. Simetría”

“el cambio de posición del caballo del escudo venezolano en dirección a la izquierda es porque Chávez quiere que se quede marcada en Venezuela su tendencia izquierdista, afortunadamente no cambió los colores de la bandera por rojo total”

Si Da Vinci tiene un código y la Biblia también, por qué no nuestro amadísimo Libertador? De más está decir que Mier Hoffman quiere platica y fama. Ha prometido publicar un libro con el apoyo del presidente, cuando tengan las conclusiones de la exhumación en la mano. Medio palo amigos, hay que ver que tan sólo hace falta presentar al gobierno cualquier proyecto que le favorezca o que vaya con su loquetera para pasar a formar parte de la boliburguesía”

“E vídeo del cual sale la imagen es particularmente ridículo o aterrador: estos tipos, uniformados de blanco con trajes químicos, entran a la cámara de aislamiento que han construido alrededor del sarcófago del Libertador. Rodean la urna y uno, en un delirio progresista, supone que son científicos. Justo en ese momento, los uniformados comienzan a marchar y se cuadran. Son militares. De blanco. Con máscaras químicas. Están a punto de romper en un paso de ganso. Ein, zwei, drei…”

“Toda esa pompa, todo ese trabajo para certificar que Bolívar murió de TB (y bueno, si, hacerle lavado y engrase al sarcófago). ¿Qué pasó con dejar a los muertos en paz? ¿Qué pasó con mirar al futuro? ¿Crees que vas a poder hacer mercado mañana si sabes de verdad verdad de qué murió Bolívar?”

“Hay algo estructuralmente mal, hay algo roto, cuando los eventos del bicentenario de una nación son la exhumación caprichosa de uno de sus próceres, y el entierro con honores de su amante.”

“Nada. Absolutamente nada de esos dos eventos sirve para construir un país, eliminar el hambre, combatir la inseguridad. Hacer malabarismos con cadáveres no mejora la calidad de vida de un pueblo.”

“Para rematar, Chávez promete un sarcófago de oro y cristal.”

“Soy mayor de edad, y entiendo: presentan al científico extranjero para impartirle cierta aura de seriedad al asunto. Pero en realidad lo que logran, al menos en mi, es ratificar la pobreza de capital humano que sufre la “revolución” “bolivariana”. Los jerarcas ignoran a miles de científicos venezolanos y tienen que ir a raspar la olla en ultramar, para traerse a una figura que le de un toque de profesionalismo a lo que en el fondo es una profanación caprichosa.”

“Porqué se da por buena una participación de un científico extranjero y no se acepta la Bandera “Made in England” que actualmente tapa los restos de Bolívar?”

“Es cierto en el boletín Nº 51 de la Sociedad Bolivariana acuso que la carta era apócrifa, pero a su vez validan la firma de Bolívar, entonces por qué tremenda contradicción?”

“Aunque no sólo eso estudia sobre el Libertador el historiador adjunto Mier Hoffman. Este señor es el fundador de una página web que se llama http://www.simon-bolivar.org (usada en todos los países bolivarianos) en la cual sobre el tema de la muerte de Bolívar ya había escrito antes de haber encontrado la supuesta carta en códigos, que Simón José Antonio no había muerto de tuberculosis sino que se ¡había suicidado! porque:

“Ante la muerte inminente de la Gran Colombia, Bolívar en una acción digna sólo de los dioses, conscientemente ofreció su vida en una búsqueda desesperada por despertar las mentes de las futuras generaciones de los Sudamericanos… y para que no quedaran dudas sobre su firme decisión de inmolarse por el porvenir de Patria, sacrifica lo único que posee: su vida..! (…) Bolívar conscientemente y voluntariamente escogió como momento de su muerte una fecha inolvidable: la misma fecha en que nace la unión por la que vivió y luchó… Bolívar muere el 17 de diciembre de 1830… siendo la misma fecha de un también 17 de diciembre pero de 1819, cuando nació la Gran Colombia en aquel Congreso de Angostura presidido por Bolívar… Un sueño hecho realidad que nació y murió con Bolívar luego de 450 batallas por la vida y enfrentando su última batalla contra la muerte, donde también salió victorioso”.

“¿Porqué Colombia para entregar el cadáver del Libertador a Venezuela…Exigió que a ellos, les pertenecía el corazón de Bolívar…Si con esta acción, se estaba profanando el cadáver de

Bolívar en forma oficial mediante un decreto; y se estaba contradiciendo el cumplimiento de su última voluntad…

¿Qué hace el cuerpo de Simón Bolívar en Caracas sin corazón?…

¿Porqué existió tanta mezquindad y tanta hipocresía, con el hombre más ilustre de América?.”

¿De dónde salieron estos huesos, si fueron profanados en Colombia para convertirlos en amuletos?

Bibliografía

“El cráneo del Libertador” – José Izquierdo, 1956

“La carta” – Jorge Mier Hoffman 2008

“La verdad sobe la historia clínica y autopsia del Libertador” – Ramón Palacio Better, Presidente de la Sociedad Bolivariana del Magdalena

“Los restos mortales del Libertador” – Julio Barreiro Rivas

“Tenerani y Tadolini, los escultores de Bolívar” – Rafael Pineda- Ernesto Armitano Editor, 1973

“¿De qué murió Simón Bolívar?” – Horacio Figueroa Marroquín, médico guatemalteco

‘El parricidio de Santa Marta’ –  Luis Salazar Martínez

Documentación del Archivo de Indias, Sevilla, España

Biblioteca privada de Ivette Durán Calderón

Filmografía y enlaces

http://icr2021.blogspot.com/2008/05/el-crneo-de-bolvar.html

http://www.simon-bolivar.org/Principal/bolivar/la_prueba_que.html

http://www.palacio.org/RamonAPB/SociedadBolivariana/importante_sarcofago_de_america_.htm

http://tweetils.com/suggester/suggest.php?keyword=Libertador&results=100

http://www.reporte360.com/detalle.php?id=41372

http://www.simon-bolivar.org/Principal/bolivar/el_perro_nevado_tfc.html

http://www.chavez.org.ve/portada/bolivar-vive-carajo-somos-su-llamarada/

http://venelib-antao.blogspot.com/2009/05/el-perro-nevado-y-el-caballo-palomo-del.html

http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/163637/esta-noche-mostraran-al-pais-los-restos-de-simon-bolivar/comment-page-37/

http://www.youtube.com/watch?v=oOKHMWV4UiM&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=M3kdKSqF6Fw&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=yUdcOf_3YZY

http://icr2021.blogspot.com/2008/05/los-enigmas-de-la-muerte-de-el.html

http://www.panfletonegro.com/volante/2010/07/17/notas-sobre-una-exhumacion/

http://www.palacio.org/RamonAPB/LaVerdadSobreAutopsiaDeLibertador.htm

http://www.monografias.com/trabajos45/simon-bolivar/simon-bolivar2.shtml

http://icr2021.blogspot.com/2008/05/el-crneo-de-bolvar.html05/2008

http://www.soitu.es/soitu/2008/08/26/infovideos/1219761014_601244.html

http://www.farandulo.net/restosmortales.pdf

http://milagrossocorro.blogspot.com/2010/07/de-que-murio-simon-bolivar-el-nacional.html#comment-form

http://www.simon-bolivar.org/Principal/bolivar/sb_rale01.html

http://www.simon-bolivar.org/Principal/bolivar/bol_y_d_del_cristal.html

http://es.noticias.yahoo.com/9/20100719/tso-los-restos-de-la-hermana-de-bolivar-64bc860.html

http://www.periodicoelsol.net/noticia.php?Id=261

http://www.simon-bolivar.org/Principal/bolivar/bolivariano_o_ideario.html

http://www.diario-expreso.com/ediciones/2010/07/04/nacional/actualidad/manuelita-se-reencuentra-con-bolivar/

http://www.elpais.com/articulo/internacional/Chavez/rompe/relaciones/diplomaticas/Colombia/pone/alerta/frontera/elpepuint/20100722elpepuint_9/Tes

Copy Rigth ISBN 99905-0-089

La noticia

Exhumaron restos de Bolívar
Para investigar causas de su muerte

(The Associated Press 17/07/2010).- Luego de permanecer más de un siglo en un sarcófago el  Panteón Nacional, los restos del Libertador Simón Bolívar fueron exhumados de manera sorpresiva durante la madrugada del viernes por las autoridades, para iniciar las investigaciones sobre las causas de su muerte.

Chávez rindió tributo

Casi doce horas después de la exhumación el presidente Hugo Chávez mostró una grabación que realizó la televisora estatal del momento en el que se abrió el sarcófago del Libertador, entre los acordes del himno nacional y los honores de militares vestidos con bragas blancas, guantes quirúrgicos y mascarillas en el rostro para garantizar la seguridad de los restos.

“¡Viva Bolívar! (…) No es un esqueleto. Es el gran Bolívar, que ha vuelto”, dijo.

Chávez agregó que el objetivo principal de la exhumación es glorificar a Bolívar, también anunció que planea llevar sus restos a un lugar más digno.

En nuevo panteón

“Vamos a hacer, así lo anuncio, un nuevo panteón para Bolívar. El proyecto ya está elaborado”, dijo. “Lo vamos a poner en urna de oro”, agregó.

El mandatario señaló que tras la apertura del sarcófago se encontró una bota, los restos de una camisa del Libertador, cabellos y su “dentadura perfecta”.

Chávez dijo que lloró al ver los restos de la inspiración de su Revolución Bolivariana. Agregó que cómo parte del proceso se realizó un estudio de ADN y se tomaron algunas radiografías. Los restos permanecían enterrados en el Panteón Nacional desde octubre de 1876.

Horas antes Chávez narró parte de la exhumación en su cuenta de Twitter.

“Cristo mío, Cristo Nuestro, mientras oraba en silencio viendo aquellos huesos, pensé en ti!. Y cómo hubiese querido. Cuanto quise que llegaras y ordenaras como a Lázaro: ‘levántate, Simón, que no es tiempo de morir’. De inmediato recordé que Bolívar Vive!”.

Aunque Bolívar falleció en diciembre del 1830 en la localidad colombiana de Santa Marta, sus restos fueron trasladados al Panteón Nacional en Caracas 46 años después, por decisión del congreso venezolano.

Exhumación anunciada

La exhumación de los restos se da casi tres años después que Chávez anunció, durante la conmemoración de los 177 años de la muerte del prócer, que sería abierto el sarcófago para determinar las causas de su fallecimiento.

Las autoridades no han informado por qué no se anunció previamente que la exhumación se realizaría este viernes.

La iniciativa promovida por el mandatario, quien con frecuencia alude a Bolívar en sus maratónicos discursos y lo utiliza como insignia de su proceso político, ha desatado duras críticas de opositores y destacados historiadores venezolanos que sostienen que Chávez busca “reescribir la historia” para adaptarla a su visión particular.

Críticas de la oposición

Los partidos opositores, aglutinados en el bloque Mesa de la Unidad Democrática, objetaron en un comunicado el acto gubernamental, y exhortaron a Chávez a que se dedique a resolver el problema de la creciente delincuencia, la alta inflación y la corrupción “en vez de participar en esos sainetes de satrapía”.

El gobernante ha expresado reiteradamente dudas sobre la autopsia practicada al Libertador, y sobre si los restos que están en el Panteón Nacional son realmente los del prócer.

Comienzan las investigaciones

“Nos sentimos orgullosos preservando de manera rigurosa y científica los restos del padre de la patria”, dijo el viernes el ministro de Relaciones Interiores, Tareck El Aissami, desde el Panteón Nacional al informar a la televisora estatal que se estaban exhumando los restos de Bolívar.

Por su parte, la fiscal general, Luisa Ortega Díaz, indicó a la estatal Venezolana de Televisión (VTV) que más de 50 investigadores criminales y forenses nacionales y extranjeros estaban trabajando en el proceso de exhumación. Agregó que hasta el momento se han obtenido “hallazgos muy importantes que serán revelados oportunamente”.

La historiadora Inés Quintero manifestó dudas por lo que llamó sorpresiva y “discrecional exhumación de los restos de Bolívar”, y dijo a la AP que el país requiere sabercuál es el motivo final de toda esta investigación” y si hay “fundamentos suficientes para iniciar un protocolo de este tipo”.

Quintero indicó que a mediados del siglo pasado la Academia de la Historia de Venezuela emitió un dictamen, que fue respaldado por médicos forenses, historiadores y otros especialistas, que concluyó que Bolívar “había muerto de tuberculosis”, pero agregó que en el estudio también se reconoce que todo el proceso que vivió el Libertador en la etapa final de su vida también influyó en su deterioro físico.

En el pasado, los investigadores han examinado los diagnósticos de otras figuras históricas como el faraón Tutankamón, Cristóbal Colón y Abraham Lincoln. The Associated Press/LIVDUCA17 de Julio de 2010

* La autora es abogada, escritora e investigadora boliviana, miembro de la Sociedad  Bolivariana de Bolivia; USA Bolivarian Society ; Unión de Escritores Hispanoamericanos; socia de AERMU, Asociación de Escritores de la Región de Murcia, España

Entre sus diferentes publicaciones relacionadas con este tema desatacan “Tratado Internacional de Vexilología y Manual Cívico del Boliviano” ; “Bolívar, un gran Relacionista Humano”, “Pasajes olvidados del Libertador”, ”¡Vale un Potosí!” , “Colección de imágenes del Escudo Boliviano”, “Breviario legislativo sobre los Símbolos Patrios Bolivianos“, (en imprenta “Curiosidades de la Época Colonial”).

Actualmente radica en España www.ivettedurancalderon.com ivettedurancalderon@gmail.com

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